Ya hemos montado nuestro árbol de Navidad. ¡Qué bonito nos ha quedado! Con sus adornos, sus luces parpadeando… pero cuidado: este artilugio tan alegre y colorido es para nuestras mascotas un foco de atención.
Nuestras mascotas, sobre todo si son cachorros, se muestran curiosos ante tal despliegue de luces y colores. Sin supervisión, no es extraño que decidan que ha llegado el momento de jugar con bolas, cables y espumillón.
Las luces son uno de los adornos navideños más típicos, pero son un reclamo peligroso para los perros y gatos, ya que un simple mordisco en un cable puede suponer una descarga eléctrica. Para evitarlo debemos tener la precaución de dejarlas desconectadas de la red cuando vayamos a ausentarnos o cuando no podamos supervisar a nuestra mascota. También podemos proteger o camuflar los cables para evitar que tenga acceso a ellos.
Los adornos, como bolas y espumillón, suponen un riesgo si las mordisquean o ingieren, ya que, en el caso de las bolas, al romperse pueden tener filos cortantes, y si son de plástico pueden generar fragmentos que el animal ingiere. Tanto en un caso como en otro pueden lesionarse produciéndose cortes, u obstrucciones intestinales por la ingestión de trozos de plástico, adornos pequeños o trozos de espumillón