Puede que para nosotros la Navidad sea una de las fiestas más esperadas, pero si nuestras mascotas pudieran opinar seguro que no dirían lo mismo. Los fuegos artificiales, los cohetes y petardos hacen que estos días lleguen a se un verdadero infierno para algunos animales, sobre todo los perros.
Los perros tienen una sensibilidad auditiva tres veces superior a la del ser humano, por ello se ven mas afectados por los intensos ruidos provocados por los fuegos artificiales. Esta situación les provoca miedo y un alto nivel de estrés, que se traduce en un aumento de la frecuencia cardíaca, la frecuencia respiratoria, excitabilidad, temblores, e incluso desorientación; también se ponen en marcha mecanismos de escape. Es por eso que vemos que nuestras mascotas están ansiosas, jadean o babean más de lo habitual, se mueven por toda la casa, buscan esconderse en lugares inusuales e intentan fugarse.
Podemos hacer que esta situación sea más llevadera tomando ciertas medidas:
- Mantenerlos en un lugar conocido donde se sientan protegidos.
- Cerrar ventanas y puertas exteriores para reducir la intensidad del ruido y poner música o el televisor para disiparlo.
- No dejarlos en patios o terrazas.
- En ningún caso castigarlos o reprenderles porque aúllan o ladran. La actitud correcta es actuar con normalidad como si no sucediera nada.
- Si se esconden en algún lugar de la casa, no obligarles a salir de su escondite porque es allí donde se encuentra más protegido.
- Tener todos los accesos al exterior cerrados porque si se asusta puede escaparse.