En esta época lo mas típico es la celebración de grandes comidas con la familia. Muchos propietarios tienden a hacer partícipes a sus mascotas de las cenas de Navidad y Año Nuevo dándoles alimentos de los que se compone el menú. Esta costumbre no es nada recomendable ya que la comida que les proporcionan no es habitual en su dieta, y por tanto ocasiona indigestiones, que pueden desembocar en gastroenteritis, o contienen elementos que pueden dañar su aparato digestivo, como son huesos, espinas o restos de mariscos que pueden causar obstrucciones e incluso perforaciones intestinales.
Para prevenir este tipo de situaciones es recomendable no variar la composición de la dieta, o en todo caso, ante la insistencia de algunos animales en pedir comida, proporcionarles galletas o premios especiales para ellos; de esta manera se les distrae y satisfacen su necesidad de comer mientras comen sus propietarios.
También es conveniente informar a los niños, amigos y familiares para que no ofrezcan al animal, dulces o cualquier alimento, que ponga en peligro su salud.
Para evitar ingestas accidentales, no colocar los dulces navideños en lugares que estén a su alcance, y mantener bien cerrado o inaccesible el cubo de la basura. Las sobras de comida suelen ir mezcladas con elementos no comestibles que pueden ocasionar atragantamientos, obstrucciones o perforaciones intestinales